Frase de la semana

Mi vida se volvió tan ruidosa que tuve que estar en silencio para poder oírme. GaTo


Experiencia de vida

lunes, marzo 5

No recuerdo la fecha con exactitud, fue una mañana de noviembre de 2011, sobre las 8:30 am corría una gran brisa en las playas de Cartagena, yo que ya llevaba un mes trabajando en la ciudad, ya conocía como y a donde tenia que llegar para no pasar como un turista desapercibido, de los cuales (lamentablemente) los lugareños muchas veces se aprovechan económicamente. Fui con mi compañero de trabajo, llegamos a una caseta, donde el señor ya nos conocía, nos saludamos, hablamos sobre el trabajo, el de él, el de nosotros, etc. Nos dio una mesa y pedimos cervezas.

La brisa soplaba más fuerte, el calor se sentía con mayor intensidad y cerveza tras cerveza fuimos hablando de todo con mi compañero, de los chicarrones, como le decíamos nosotros “cariñosamente” a los problemas que se nos presentaban en la oficina; de la vida de él, de la mía, de nuestras familias, etc., Fue una charla muy chévere y entretenida, tanto así que el tiempo se nos paso tan rápido que ya eran las 2 de la tarde y aun no almorzábamos.

Mientras pensábamos dónde y qué almorzar, paso un señor vendiendo pescados y sin pensarlo dos veces lo llamamos, miramos los pescados, se veían provocativos, los negociamos y compramos dos. ¡Que pescado tan bueno!, dijo mi compañero al probarlo, yo lo mire, probé el mío y con la cabeza asentí.

Luego de este gran manjar de mar, llego la hora de nadar. Yo que soy un poco loco y aventurero me fui a los lejos, disque a pelear con las olas, a tratar de pasar entre ellas y a quedarme quieto y no dejar que las olas me movieran jejejeje, en fin, el gran perdedor fui yo xD.

Momentos después y tal como dice una canción: “un grande nubarrón se alzó en el cielo, se aproximaba una fuerte tormenta (Aclaro que no llegaba la mujer que yo más quiero, ni perdía la cabeza), las olas se volvieron más grandes, el mar sereno se puso violento y parecía una gigante marejada” , Nunca había visto olas tal altas en mi vida, así que decidí devolverme a la playa, Cuando iba nadando de vuelta a lo lejos escuche una voz de auxilio, mire hacia atrás y era una señora luchando por no hundirse; en ese momento me devolví y me fui nadando hacia ella. De camino sentí que algo o alguien venia nadando atrás, me quedé quieto y en ese instante paso el salvavidas atravesando una gran ola, me llego a la cabeza “guardianes de la bahía”, sonreí y decidí volver a la playa, sabiendo que la señora iba a ser auxiliada.

De camino vi un muchacho no mayor de 22 años en la misma situación de la señora, pero esta vez no había nadie aparte mio, él me vio y alcanzo a decir: ayúdeme, antes de hundirse entre las grandes olas y levantar la mano. Yo quedé :O, y sin pensar en nada me fui nadando hasta donde él, me fui lo más rápido posible y aunque las olas eran muy fuertes llegué. Apenas llegué lo saque y él en su miedo lo que hizo fue abrazarme con todas sus fuerzas, imposibilitándome nadar, mis brazos quedaron atrapados. Yo luchando por no hundirme con los pies y tratando de nadar, me fui cansando y el aire se me fue acabando, alcance a sentir que me ahogaba, así que decidí dejarme hundir un poco he impulsarme con la arena del piso, pero vaya sorpresa la mía cuando hice esto y no alcance la arena, sentí miedo, sentí que me moría.

Ya casi sin aire y con las pocas fuerzas que tenía, me logre soltar y empuje al muchacho hacia arriba, él ya había podido respirar algo de aire y ya tenia fuerzas; puede nadar, eso pensé yo, (Lo que no pensé fue como iba a hacer yo para salir)

Ya sin el peso de él encima mio, me sentí más liviano, así que pude salir a la superficie y tomar un poco de aire. …Llegaba la parte en que mi vida dependía de mí, si no nadaba o hacia algo, simplemente me ahogaba, casi no tenia fuerzas y las olas eran muy fuertes…

Me fui nadando; pero entre más nadaba, sentía que más me devolvía y ya estaba demasiado cansado, lo peor era que estaba cerca a las barreras de contención echas de piedra que colocan en las playas, y en caso de que una ola muy fuerte me golpeara, me podría estrellar contra ellas.

Nadé con todas mis fuerzas, con lo último que tenía y me fui acercando a las rocas poco a poco para no golpearme y con el último aliento me agarre de una roca y agitado empecé a respirar. Mire atrás a ver que había pasado con el muchacho y él por fortuna también estaba agarrado de una piedra.
Después de respirar un poco mejor, subí la barrera de contención y más calmado pensé en todo lo que había sucedido. Lo primero que pensé fue, “JUEPUTA casi me muero, pero bueno lo salve”.

El muchacho también ya había subido la barrera de contención y me fue a dar las gracias. Yo le dije: fresco, de nada; él me respondió, huyy parce en serio, gracias donde no llegue me muero!... yo respirando agitadamente le dije, lo importante es que este bien, bueno ambos estemos bien, fresco, todo bien, nos vemos y cuídese, me fui caminando para la playa respirando todavía agitadamente.

-Al llegar a la playa me acosté en la arena y mirando al cielo, me puse a pensar en lo sucedido, “Y si hubiera muerto y no he dicho todo lo que pienso y siento a las personas que quiero, mi familia, mis amig@s, etc”…

---- Está fue una experiencia enriquecedora para mi, valoré más el sentido de la vida, valoré más mi vida, me sentí feliz pues aunque casi me cuesta la vida, pude salvar a alguien y aprendí que las cosas hay que decirlas en su momento, uno no sabe cuando le llegue la hora a uno ----
GaTo